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Karmendriyas. Con lo que actuamos en el mundo




KARMA Y DHARMA

Karma significa acción.

El Samkhya (sistema de conocimiento base para el yoga y para la vida cotidiana). Explica que nuestra naturaleza tiene dos caras: estabilidad infinita y acción u oscilación constante. Algo así como el alma y el cuerpo; Podemos involucionar hacia la oscilación o evolucionar hacia la estabilidad (alma, espíritu esencia). El yoga propone lo segundo.


En este sentido los karmendriyas, estructuras con las que actuamos, pueden moverse hacia la inestabilidad o hacia la estabilidad. En el primer caso, cada acción genera o cultiva más acción, mas movimiento, más inquietud; su efecto es multiplicar el karma, es decir, karma que genera karma.

Por otra parte, las acciones de los karmendriyas pueden ir hacia el dharma, es decir, karma que se mueve hacia el dharma, karma dhármico o acción dhármica.


El yoga propone ir hacia el dharma a través de sus ocho pasos, que hemos visto en números anteriores para que las acciones que ejercemos generen calma, sean honestas, moderadas, simples, positivas; que haya voluntad de cambio, conocimiento y devoción. Que nos relajemos, observemos la respiración y desarrollemos la abstracción (pratyahara). Que nos concentremos, hasta poder mantener la concentración por un buen tiempo para desarrollar una conciencia de unidad con el todo. Puedes ver las prácticas explicadas al final de este artículo.


 

KARMENDRIYAS


Karmendriya es un concepto hermoso y funcional. Se refiere a estructuras con las que actuamos en el mundo: manos, pies, órganos de eliminación, sexuales y el habla.


Al considerarlo por primera vez puede ser un tema menor, pero siente, como tus manos determinan buena parte de tu vida. Con ellas ejerces tu oficio, escribes en tu computador, recoges las llaves, te limpias. Ellas pueden representar tu verdad o manipularla. Pueden ser un reflejo de tu alma o una herramienta para evadir o cambiar tu dirección más genuina. ¿Tus manos tienen verdad?. Es un gran asunto. ¿Acaricio con amor real? ¿Escribo lo que realmente me hace feliz?.


Tus pies te pueden llevar a los lugares que te hacen sentido, ir con la persona que te hace bien, hacia el oficio que te completa, o puede que no. Que importantes son!. Incluso si no tienes estas estructuras, si tienes lo que las impulsa. Ese impulso ¿es un reflejo de tu verdad más profunda?. Y el habla: digo o dejo de decir, o digo lo que no quiero, por miedo, conveniencia o lo que sea. A veces quieres dar un paso, decir una palabra, manifestarte con tus manos, pero no se mueven. A veces es bueno decir: manos, toquen el timbre, que sea lo que sea, o pies, pedalearemos en otra dirección, esto no va más. Iré donde tengo que ir realmente.


Por otra parte, nuestros órganos de eliminación son fundamentales para nuestra salud psicológica, psicofísica. A través de ellos eliminamos los deshechos de lo que recibimos (apana), sea alimento, sean acciones, palabras, situaciones. Lo que queda de estos procesos, se elimina; lo que sirve se asimila. Y nuestros órganos sexuales determinan mucho en nuestras vidas: placer, familia, energía. ¿Me entregan calma?.


Estos son los órganos de acción. Son tus formas de actuar en este mundo y son muy importantes por que tú eres muy importante. Están ahí para ti, para hacer de tu vida la mejo.


 

PRÁCTICAS PARA CONOCER LOS KARMENDRIYAS.


En general las prácticas de yoga consisten en observar lo que es algo, más que explicarlo.


Si miro una manzana roja, normalmente pensaré: “una manzana roja, con forma de manzana, que es una fruta”. En yoga en cambio, voy a observar lo que hay realmente. Podré ver que hay una forma, que tiene varios colores: amarillos, ocres, rojos, café, verde; que el nombre “manzana” no está en lo que observo; que hay una congregación de elementos materiales, luz, forma, energía, etc; hasta que podrá ver realmente qué hay ahí.


Puedes hacer lo mismo con tus karmendriyas: cerrar los ojos y sentir tus manos, o mirarlas con los ojos abiertos y relajados y ver, conocerlas, conocer qué voluntad las mueve, qué hacen. Y así con los demás karmendriyas.


Otra práctica sencilla es, al acostarte en la noche, cerrar los ojos, respirar profundo y hacer un recuento de tu día: al levantarme qué hice, cómo lo hice, que sentí; que escribí con mis manos, hacía donde caminé, que cosas dije, que cosas no dije, cuáles sentí, cuáles reprimí, cuales hice pero no quería o cuales no hice aunque quería. Simplemente observar el recuento que va apareciendo en tu mente.


La observación se hace sin juicio solo con el objetivo de conocer y luego considerar si quiero agregar acciones, cambiar acciones por otras mejores o dejar de ejercer algunas acciones que no me aportan. Esta observación fenomenológica es lo que llamamos pratyahara.

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